El intendente Juan Manuel Moroni recibió a Mario Alberto Quinteros, el único representante de Bell Ville que logró pasar de ronda en la sede local del Pre Cosquín, realizada los días 12 y 13 de septiembre en el Teatro Coliseo.
Quinteros consiguió la clasificación en el rubro Expresión Oral Folklórica, una novedad del certamen, y accedió así directamente a las Rondas de Competencia de la Instancia Nacional del Pre Cosquín 2027, que se desarrollarán en enero próximo en el histórico escenario Atahualpa Yupanqui de la Plaza Próspero Molina.
Durante el encuentro, Moroni felicitó a Quinteros por su logro y por la manera en que representa a Bell Ville a través del folklore. También conversaron sobre el camino recorrido, sus expectativas para lo que viene y la importancia de llevar el nombre de la ciudad a una instancia nacional. Como gesto de acompañamiento, el intendente le entregó un diploma de reconocimiento y un pin institucional para que pueda llevarlo en su poncho durante las próximas presentaciones.
De la reunión también participaron Juan Chiaramoni, delegado de la sede Bell Ville del Pre Cosquín, y Josefina Garrone, directora de Cultura y Educación.
Mario tiene 63 años, nació en Chilibroste y hace 30 años vive en nuestra ciudad. “Representar Bell Ville es meterme en el corazón del bellvillense”, dijo.
Su relación con el folklore comenzó mucho antes de dedicarse a la música: como hijo de un puestero, creció en el monte y su primer “micrófono” fue un cabo rebenque. Años después llegó a escenarios reales: en 2019 ganó el Pre Baradero y también actuó en lugares emblemáticos del folklore argentino.
La posibilidad de presentarse en la sede Bell Ville era algo que Mario tenía en mente desde 2025. Cuando este año se incorporó el rubro “decidor” decidió inscribirse. En el certamen interpretó la milonga surera “La frazada del abuelo”, de Carlos Ramón Fernández, y consiguió el reconocimiento del jurado que le abrió las puertas de la instancia nacional.
“Si paso la segunda ronda y llego al escenario mayor de Cosquín, yo lo comparo con aquel jugador de fútbol que llega a la Selección Argentina”, afirmó. Quizás por eso su historia tenga algo más que un premio. Es la historia de una pasión que nació en la infancia, que esperó su momento, que encontró su voz con los años y que hoy vuelve a mirar hacia un escenario soñado.
Aquel niño que creía que el murmullo del viento en los árboles eran los aplausos de un gran público se dispone a escucharlos de verdad en Cosquín.





