Bajo la supervisión de la Dirección de Tránsito y Convivencia Ciudadana se procedió a la destrucción por compactación de caños de escape que fueron secuestrados por infracción a la Ordenanza 778/26.
La legislación vigente en la ciudad prohíbe la circulación de ciclomotores y/o motocicletas o similares de cualquier tipo y cilindrada, con caños de escape abiertos y/o modificados mediante la colocación de escapes libres, sin silenciador o sordina, adulterados de alguna manera y/o con los llamados “sistemas expansivos”, utilizados para emitir ruidos fuertes y molestos.
Cuando un inspector detecta esta infracción, el vehículo es retenido en el momento y el caño de escape adulterado es secuestrado. Luego, el caso es remitido al Juzgado Administrativo de Faltas, que determina la sanción correspondiente. Para recuperar la motocicleta, el propietario debe abonar la multa y reemplazar el escape por uno reglamentario con silenciador, asumiendo ese costo por su cuenta.
Una vez retirado del vehículo, el caño de escape secuestrado queda decomisado de manera definitiva y no se devuelve a su propietario. La Ordenanza establece que la Dirección de Tránsito y Convivencia Ciudadana debe proceder a su destrucción para evitar que vuelva a ser utilizado.


