El pasado viernes se celebró el segundo aniversario del Centro de Interpretación Ambiental “Jorge Bardiz” (CIAB), el espacio que surgió como política pública ambiental, bajo la premisa de que el desarrollo de una ciudad sólo es posible en armonía con la naturaleza.
Ubicado en el corazón de la Reserva Natural Francisco Tau, el CIAB se levantó tras una decisión estratégica: transformar un lugar en desuso en un ámbito de educación ambiental.
En dos años, se consolidó como aula abierta, laboratorio de experiencias, punto de encuentro y banco de semillas, una idea que en su momento planteó el profesor Bardiz, un apasionado por el cuidado del ambiente y enamorado de la reserva, a la que le dedicó muchísimo tiempo.
Mientras en una de las paredes del centro se proyectaban imágenes de los avances de obra del edificio y de las distintas actividades realizadas desde la inauguración del CIAB, se reunieron la viuda del profesor Bardiz, Estela Miserere, y otros miembros de su familia; el Intendente Juan Manuel Moroni; el secretario de Obras Servicios y Ambiente Ernesto Borrageros; la presidente del Concejo Deliberante Noelia Ferrari; Florencia Garrone, encargada de la reserva; Laura Serra, responsable del programa municipal Ecoacción, y miembros de las fundaciones que conforman la Comisión Ejecutiva de la Reserva (ProAvis, Grupo Raíces, Nuestro Río, Grupo Scout y Canotaje). También participaron del encuentro integrantes del Grupo Comunidad y Cambio (Villa María), que Bardiz integró, y funcionarios, empleados y colaboradores del municipio.
Durante el sencillo y emotivo acto hicieron uso de la palabra Moroni, Borrageros, Serra y la señora Miserere, entre otros.
Tanto Moroni como Borrageros destacaron la labor del personal del CIAB y la importancia vital de cuidar la reserva para las futuras generaciones.
Ya al cierre del festejo, el músico Pablo Gudiño tocó temas de su autoría, uno de ellos dedicado a la Reserva Natural Francisco Tau.













